Al ocuparse d elas relaciones entre países ricos y pobres Kruijer mantien su estilo directo y sin ambages: de los países pobres parten grandes cantidades de dinero hacia los ricos en forma de beneficios del comercio, pago por la tecnología y los intereses de la deuda.
El Tercer Mundo es una expresión acuañada en 1952 por el economista francés Alfred Sauvy para referirse a los países que no pertenecián a ninguno de los dos bloques de aquella época: el capitalista y el socialista. En sentido amplio se usa todavía hoy para referirese a los países en vías de desarrollo o subdesarrollados. La pobreza y sus consecuencias sobre el desarrollo humano es la esencia de la pertenencia a ese grupo.
Cuando se ocupa de las instituciones internacionales esto tiene lugar con la misma fuerza: para obtener ayuda del Fondo Monetario Internacional, un gobierno ha de ordenar primeramente sus finanzas de forma que garantice el pago de la deuda y sea capaz de contratar nuevos préstamos e importar nuevos productos de los países ricos, todo lo cual beneficia enormemente a los bancos extranjeros y a las empresas extranjeras.
Se consigue que la mayor parte de la población tenga que sufrir a causa de estas políticas en la medida en que sus salarios son congelados, hay menos dinero para los servicios sociales y los subsidios para los alimentos se reducen o se eliminan.
La razon principial está, como se ha visto anteriormente, en la desigualda en las relaciones internacionales, tanto más evidente cuanto mayores son éstas, cuanto más se globaliza la economía y disminuye la capacidad de los más débiles para maniobrar entre los grandes en el conjunto de las naciones.
Kruijer presenta la regulación de las importaciones como uno de los exponentes principales de la desigualdad de relaciones comerciales.
El comercio interancional, se refiere habitualmente al intercambio de bienes, productos y servicios entre dos o más países o agrupaciones de países como la Unión Europea, la Unión Africana... Este intercambio, que es antiguo, ha tenido un aumento impresionante en las últimas décadas, lo cual es considerado como positivo por algunos y todo lo contrario por otros.
Los países pobres tienen una posición desfavorable en el comercio internacional. Una dificultad que sufren es que los países ricos no quieren comprar bienes manufacturados o semi-manufacturados de aquellos.
Su sistema de regulación de importaciones está gobernado por una política anti-manufacturas, por una especie de impuesto sobre el valor añadido.
Esto significa que impone tasas sobre los bienes importados que son más elevadas cuanto más elaborado está el producto. Por ejemplo, cero por ciento en la piel, 4.8 por ciento en el cuero, 11.9 por ciento en el calzado. Los paises ricos dan preferencias a los productos no manufacturados para no perjudicar sus propias industrias. En consecuencia el desarrollo de las industrias del Tercer Mundo se ve gravemente impedido.
El proceso de importación ventaja hacia los países ricos, se completa con el de exportación nuevamente ventajosa, hacia los países pobres. Muchosp países pobres se ven forzados a comprar maquinaria cara, herramientas y productos similares en el extranjero. Estos países absorben parte del exceso de producción de los países ricos y al tiempo reciben los productos defectuosos que les sobran a éstos.
Pero resulta evidente que es sólo una parte de la realidad más compleja. Basta con citar a modo de ejemplo de otras políticas proteccionistas que en la Comunidad Europea, por ejemplo, industrias enteras o sectores industriales reciben subsidios estatales a gran escala.
Por si este desequilibrio no fuese suficiente para impedir el desarrollo de cualquier país empobrecido que intente salid de su situación, hay que añadir la exportación de personas: las personas mejor preparadas en aquellos siguen el mismo camino también la misma finalidad o resultado de favorecer el desarrollo de los países ricos.
Refiriéndose a la época que estudia, Kruijer presetan una estadística que llama poderosamente la atención sobre esta nueva forma de desequilibrio: entre 1961 y 1972 alrededor de 300.000 trabajadores especializados dejaron sus países en desarrollo para vivir en países desarrollados. Se ha calculado que el valor educativo de la mano de obra que cambió el Tercer Mundo por Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá entre 1960 y 1972 es superiro al de toda la ayuda al desarrollo globalmente considerada.
Si occidente hubiese tenido que pagar por esta fuga de cerebros, según el informe de UNCTAD, hubiera habido una reducción del 50 por ciento en la deuda externa del Tercer Mundo en 1972.
Hay que notar que autores como Kruijer señalan el camino que se puede seguir en la investigación sobre cuestiones relacionadas con el desarrollo. En lugar de resaltar la cifras que se refieren a la deuda externa de los países en desarrollo, o a las cantidades que éstos reciben en concepto de ayuda internacional....se puede poner el acento en las cifras que el Tercer Mundo presenta a beneficio del primero:
- La exportación de los trabajadores especializados.
- El tonelaje de materias primas que a precio de saldo se exportan a occidente.
- El pago de las cantidades de los intereses de la deuda, que ya superan las cantidades del capital principal prestado.
- El negocio creciente de los derechos de propiedad intelectual en el terreno de las industrias farmacológica, agrícola y biológica, que aprovecha la riqueza natural de los países pobres y los obliga a comprarla en forma de productos manufacturados protegidos por patentes.
- El ahorro para los países ricos en cuanto a la manipulación de desechos industriales y productos contaminantes, que son exportados par su almacenamiento en los del Tercer Mundo.
Por otra parte, como se ha viesto en los temas anteriores, el terreno político en relación con el económico ofrece las mismas posibiliddes de investigación.
Los intereses de la deuda son las cantidades que el prestatario adeuda al prestamista en concepto de interés (lucro producido por el capital), además de la cantidad prestada, la principal.
En el ámbito de las relaciones económicas internacionales que se han tratado en este libro, se convierten en una poderosa herramienta de los países poderosos sobre los débiles, mediante la cual pueden mantener una relación de carácter colonialista aunque el colonialismo no se reconozca entre las partes.
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