Si nos centramos en la educación de los menores de 18 años (educación elemental), hay que diferenciar de unas situaciones a otras.
El presupuesto básico es que hoy día un gran número de refugiados son niños. Su vulnerabilidad física y psicológica, los hace merecedores de una mayor protección.
En zonas de guerra los niños están en peligro no sólo como víctimas de las armas, sino como presas de los combatientes. Secuestros, abusos y reclutamientos forzosos, así como su empleo en misiones arriesgadas, no son raros durante los conflictos armados.
Así pues, antes incluso de hablar del derecho a la educación del menor, hay que hacerlo del derecho a la vida y a la protección de su persona.
La educación es una necesidad básica, pero para satisfacerla hay que estar vivo y con salud. Se dice que transcurren de tres a seis meses desde que estalla una crisis de refugiados hasta que se puede empezar a organizar la provisión de educación. Pero el hecho es que muchos niños no reciben educación elemental.
Por regla general, la población escolar refugiada se representa con una pirámide cuya base (educación elemental) es muy ancha y cuyo vértice (la post-elemental) es muy estrecha -ya que los refugidaso tienen que trabajar para ganarse el sustento-; y lo mismo sucede en las zonas rurales de los países que abandonaron. En este nivel y en los superiores se tiende a ofrecer becas para que los que siguen estudiando acudan a las escuelas del país de asilo.
Un problema que afecta a las niñas refugiadas es que la educación de éstas no se considera tan importante como la de los niños en algunas sociedades, por lo que tienden a ser marginadas en la provisión de educación, tanto si hay escasez de medios como si no.
A la hora de proveer formación a los refugiados, varias son las cuestiones que hay que atender. En primer lugar, si en el país receptor la enseñanza no es universal, entonces las agencias que se ocupan d elos refugiados han de ofrecer servicios educativos tanto a los refugiados como a los nacionales, de forma que no se produzcan tensiones entre las dos poblaciones.
Si existe una red adecuada de centros escolares, entonces conviene que los niños refugiados acudan a ellas en lugar de hacerlo a escuelas separadas.
Si se prevé que los refugiados van a volver en un futuro no lejano, entonces conviene que se mantenga el currículum escolar que estaban recibiendo. Si no es así, entonces es preferible que se integre a los niños en el nuevo medio social, su sistema escolar incluido.
Tras la experiencia de una ruptura violenta en la vida habitual de los niños refugidaso de todo lo que les rodea, la vuelta a l escuela lleva consigo de nuevo la seguridad, la convivencia con otros niños, los juegos y las actividades, el conocimeinto, es decir, la bae de un desarrollo psico-social adecuado.
La lista de dificultades y requisitos a la hora de planificar la educación para refugiados es larga.
En cuanto a la planificación de la provisión educativa, varios son los problemas que hay que resolver. Se requiere la participación de los padres y los maestros de la comunidad refugiada, así como la de representantes educativos del gobierno receptor.
Los maestros son un elemento clave en la provisión educativa, ya que poseen la experiencia docente con la población a la que va destinada la enseñanza en el lugar de refugio.
Es importante darse cuenta de que las líneas generales de actuación resultan insuficientes en la realidad hasta que no se contrastan con las circunstancias particulares de la población refugiada. En un campo puede haber medios y espacio físico, mientras que en otro puede haber condicones de hacinamiento y falta de recursos.
A pesar de ello la población se organiza como puede incluso en laspeores condiciones. Se han dado clasess al aire libre en el desierto utilizando la arena del suelo como pizarra y una vara como tiza para hacer signos y dibujar sobre ella.
La formación profesional , en los casos en que resulta viable, ha de contribuir a que los egresados posean unas habilidades que les permitan luego ganarse la vida en el ugar de acogida e incluso en el de origen. Es importante por ello que las enseñanzas se ciñan al mercado de trabajo y se basen en prácticas reales y no en estudios teóricos.
No se acaba la actividad educativa de una comunidad en la escuela. La educación no formal y de adultos puede tener un papel importante mientras se planifica y organiza la educación escolar y luego como apoyo de ésta.
Tanto la educación formal como la no formal que exista en la comunidad refugiada ha de hacer hincapié en la promoción de conocimientos y hábitos que favorezcan la salud general de las personas (la nutrición adecuada, la prevención de enfermedaes y la solución pácifica de conflictos) y el cuidado del medio ambiente en el que habitan (conservación de la riqueza natural-agua, vegetación- y el ahorro de energía y recursos -combustibles y agricultura-).
La educación no formal tiene como ventaja de que puede ser organizada eimpartida por los propios refugiados, entre quienes están dispuestos a enseñar un oficio y los que desean aprenderlo; empleando sus conocimientos en labores de utilidad en su nuevo medio: construccion, agricultura, sastrería, primeros auxilios, cuidado de niños...
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