domingo, 6 de octubre de 2013

La educación de los anfitriones.

Cuando se habla de la educación de inmigrantes y de refugiados, así como de minorías, se presta ninguna o poca atención a la educación de los nacionales y de las mayorías que acogen a aquéllos.
Se entiende que sólo los primeros necesitan una formación que les haga más fácil su integración en la sociedad, mientras que los nacionales ya saben todo lo que se necesita saber sobre su propia sociedad.
Resulta conveniente que la sociedad receptora conozca a los inmigrantes y se asome al mundo más allá de sus fronteras, que no exista una educación exclusivamente en un lado sin que el otro se sienta aludiddo.
La educación de los nacionales sobre cuestiones relatvivas a la inmigración, el asilo y en general el mundo exterior, está encaminada a la prevención de actitudes e incidentes racistas y xenófobos entre la población nacional, además de a enriquecer sus conocimientos y su formación himan general.
Son muchos los que necesitan desprenderese de prejuicios culturales y sociales y cambiar su visión distorsionada sobre la realidad.


En no pocas ocasiones se puede decir que son los nacionales los que más precisan de una educación específica. Si se observa el patrón de incidentes que cabe considerar racistas, se aprecia que los actos violentos y driscriinatorios se producen por parte de los nacionales hacia los inmigrantes y no al revés.
En los inmigrantes, lo normal es la absorción cultural y, como mucho, la celebración aislada de manifestaciones culturales de grupos reducidos que no trascienden la esfera privada.

Es siempre superior el interés por aprender la otra cultura entre los inmigrantes que entre los nacionales. Bien es cierto que por supervivencia y por propio interés.
Como resultado de esto, en muchas ocasiones, los que se supone que proceden de cultural inferiores y de países menos desarrollados, poseen un nivel cultural y unos conocimientos superiores a los que tienen los nacionales. No es raro que dominen dos o más lenguas, que posean una experiencia rica y diversa y un conocimiento amplio del mundo, algo que no está al alcance de muchos nacionales.
Si volvemos la mirada hacia los alumnos autóctonos, que en las aulas han de aprender algo acerca de la política internacional, la historia mundial y los movimientos de poblaciones, resulta que no existe de modo generalizado una enseñanza específica sobre la cuestión.
Esta enseñanza sobre los refugiados permanece como un asunto del que se ocupan solamente aquellas escuelas afectadas por el mismo, bien por tener refugiados en el área donde se instalan, bien por tenerlos ddentro del propio recinto escolar, bien porque sus profesores están muy interesados por la cuestión.
Allí donde las autoridades educativas no han considerado pertinente incluir en los temarios de enseñanza, materiales didácticos que se ocupen de los refugiados, las organizaciones no gubernamentales han tenido ocasión de contribuir con los suyos para despertar entre el alumnado autóctono la conciencia sobre el problema.
Diversas ONGs han publicado materiales didácticos para su difusión en centros de enseñanza primaria y secundaria, y también materiales de sensibilización para la población general.
Esta enseñanza cabe en el campo más amplio de educación para la paz, los derechos humanos, la democracia, la tolerancia, la cooperación entre los pueblos-tema transversal-, que se inserta dentro de la asignatura de ciencias sociales y humanas, aunque también tiene cabida en otros lugares del currículum.
En cuanto a los contenidos de la formación conviene paso a paso:
  • Resaltar primero la situación mundial con las diferencias entre países desarrollados y en desarrollo.
  • A continuación mostrar que, como consecuencia de las relaciones internacionales y otros factores, se producen los movimientos de refugiados.
  • Luego, mediante el recurso a ejemplos reales, dar a conocer la vida en persecución y en condiciones de privación y peligro del refugiado.

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