sábado, 5 de octubre de 2013

La práctica investigadora.

Interesa observar el papel de los investigadores del primer mundo en los países del tercero, sus objetivos, su preparación respecto del contexto, su forma de trabajo y lo que cabe esperar de su actuación. 

Conviene reflexionar sobre las propias capacidades, el conocimiento que se tiene del problema y del contexto en el que se va a investigar antes de ponerse al trabajo. No obstante, como en cualquier otra actividad investigadora e intelectual en general, se aprende haciendo y la experiencia que se adquiere con la práctica, mejora ese conocimiento inicial y lógicamente aumenta la capacidad investigadora.

Es habitual enviar un equipo a un país pobre que identifica un problema o una serie de problemas. A continuación se subvenciona o se conceden préstamos para la puesta en práctica de los proyectos correspondientes.

¿Qué ocurre en primer lugar?
Los investigadores extranjeros identifican los problemas desde su propio marco de referencia. Al hacerlo emplean con toda normalidad supuestos sin justificación como si hubiera una medida universal para evaluar a todos los sistemas educativos.

La ratio profesor/alumno y el número de horas de clase son otras medidas habituales para evaluar la carga laboral de los profesores. Sin embargo, por sí mismas, se dejan de lado otros elementos propios de algunos sistemas escolares, lo que puede llevar a conclusiones erróneas.

Un equipo decidió, tras informarse de que la ratio era 1:25 que las escuelas con ese ratio debían aumentarla a 1:34, de forma que se maximizaran los recursos y se produjera un ahorro en los gastos.

El equipo no tuvo en cuenta que entre las labores docentes habituales de los profesores del país objeto de la ayuda ofrecida por el Primer Mundo, en concreto por el Banco Mundial, está el apoyo individualizado fuera del horario escolar a los alumnos que lo necesian, lo que incluye las visitas a sus domicilios para hablar con las familias, y la preparación de cada lección de acuerdo a un plan detallado.

Por tanto su carga laboral, a pesar de ocuparse de menos alumnos de lo que se estima conveniente en occidente, es mayor que la de los profesores que en otros países que tienen un ratio superior.

Lo cual produjo un perjuicio (al aumenta notablemente las actividades de docencia y orientación) que no se hubiera producido de no mediar una cooperación, asesoramiento u otra fórmula cualquiera de intromisión en asuntos ajenos.

Una vez que se tiene en cuenta no caer en fallos como el anterior se puede pasar a planificar la recogida de información sobre el sistema educativo que se desea conocer.

No está de más recordar que es preciso prestar atención no solamente al ambiente puramente escolar, sino también a lo que ocurre fuera de las escuelas.

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